
La sabiduría
maya se desliza por Chichén Itzá
durante el equinoccio de primavera

La península de Yucatán, cuna del dominio maya en
Mesoamérica recibe cada año a miles de visitantes que buscan ser testigos de
uno de los mayores fenómenos astronómicos
del mundo: el equinoccio de primavera en Chichén Itzá.
La cultura maya marcó pautas de desarrollo basadas
principalmente en los grandes avances en materia de astronomía, matemáticas,
cronología, geometría y religión, muestra de ello es el majestoso
espectáculo que conjuntamente dan la pirámide de Kukulcán y los astros al
entrar la primavera.
Siendo uno de los mayores asentamientos mayas,
Chichén Itzá alberga la gran pirámide de Kukulcán, también conocida como
“El castillo”, donde la imponente sabiduría maya quedó plasmada
para ser recordada cada 21 de marzo, al dar la bienvenida a la primavera con un
magnífico juego de luces y sombras
logrado por la precisión de su arquitectura respecto a los astros.
La pirámide está compuesta por cuatro escalinatas
de 91 escaños cada una que, sumada a la gran entrada superior, suman 365, lo
que da indicios de su avance astronómico. Como parte de la escalera principal
se encuentra una colosal cabeza de serpiente emplumada en piedra, que
protagoniza el magnífico espectáculo de primavera.
Cada año, justo al momento de entrada del
equinoccio de primavera, cuando el sol se esconde, se proyecta una figura serpentina que
consiste en siete triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra que
proyectan en la pirámide las nueve plataformas del edificio dada su exacta
posición respecto al sol.
Durante cerca de diez minutos en esta tarde, el
lento caminar del sol genera un avance en las figuras triangulares respecto a
la cabeza de serpiente que deja ver una perfecta sombra que transmite el
aparente movimiento en desliz de la serpiente por la pirámide, sorprendiendo a
quienes acuden a ser testigos de este imponente suceso acompañado por
espectáculos tradicionales de la cultura maya
Por la majestuosidad y misticismo que la cultura
maya encierra en cada uno de sus rincones, aunado a la riqueza histórica que
legó a México, hoy Chichén Itzá se mantiene como un lugar firme candidato a ser
nombrado una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo.